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Luna de miel.

Ayer, a horas oscuras, dejé plantada a la luna en la terraza. Sé que estuvo llorando, o al menos que me esperó hasta la salida del sol, porque hoy al despertarme encontré una gota de miel en mi persiana. 
Y, a decir verdad, me siento mal por el asunto pero no tengo explicaciones para ofrecerle... Al menos a ella; sin embargo en cuanto a mí, sé que existen días en los que uno tiene que apagar la luz y cerrar la ventana para que la liberalidad de la poesía no moleste, y concentrarse luego en que hay que abrir forzosamente los ojos, bien temprano, a la mañana siguiente, para ponerse a leer un par de absurdos libros de literatura añeja. 

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Sola

  Me gusta una solera de los '90 que era de mamá o porque era de mamá Usarla en enero en enero cuando a la noche se pone fresquito y la tela no se me pega a la piel y se sienten como frescas las flores medio desprendidas del vestido medio idas al trago Hay un segundo aire en el roce del ruedo sobre los tobillos el estampado no se renueva y toda la vida es el mismo enero aplastado en la espalda sola que a veces parece diferente
Veíamos a Cobain destrozado y me daba los besos más sinceros en el suelo sin sombras que nos arrastraran los pensamientos. Llamábamos los sonidos y el olor a los sueños de triunfar con las tripas en una ciudad tal vez inventada, apretando los párpados, fuerte, aferrados al instinto. Desde el piso frío igual que a los 13 me elevaba la imaginación y la vida, sin importarme llegar al final deformada y con los párpados grisáceos y sola como empecé. Como si fuera parte del sueño también el meter la llave en la cerradura mojándome con la lengua el labio superior para no despertar a nadie o volver con los pelos revueltos sin un poquito de vergüenza porque nunca a nadie una boca le puso tan cerca de la nariz la incertidumbre, hasta el punto de poder oler el futuro en el propio aliento excitado.

Entonces prefiero callar

y no es que no tenga palabras,  n o quiero elegir la insatisfacción  de lo dicho.  El libertinaje  de lo dicho.  Porque toda la quietud  en la lengua  es el reparo.  En la boca o la garganta tibia labilidad tierno regocijo siempre silencio.