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Veíamos a Cobain destrozado
y me daba los besos más sinceros en el suelo
sin sombras que nos arrastraran los pensamientos.
Llamábamos los sonidos y el olor a los sueños
de triunfar con las tripas en una ciudad tal vez inventada,
apretando los párpados, fuerte, aferrados al instinto.
Desde el piso frío igual que a los 13 me elevaba la imaginación
y la vida, sin importarme llegar al final deformada
y con los párpados grisáceos
y sola como empecé.
Como si fuera parte del sueño también
el meter la llave en la cerradura mojándome
con la lengua el labio superior para no despertar a nadie
o volver con los pelos revueltos sin un poquito de vergüenza
porque nunca
a nadie
una boca
le puso tan cerca de la nariz la incertidumbre,
hasta el punto de poder oler el futuro
en el propio aliento excitado.

Comentarios

  1. porque nunca
    a nadie
    una boca
    le puso tan cerca de la nariz la incertidumbre,
    hasta el punto de poder oler el futuro
    en el propio aliento excitado.

    ...Muy, muy bueno!!!, excelente final, pura piel, el secreto mágico de sentir la lectura del relato. Aplausos.

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