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Capítulos

I  Sé del dolor de todas nuestras generaciones. Hablé con el dolor anoche en la cena de navidad. II Continuo desencanto. Se cree con fuerza en la inmensidad de las pequeñas cosas percibidas. No es necesario cuando chicos: la grandeza abraza la infancia con naturalidad. Cíclico (des)encanto. III La cornisa (entre la interioridad de las raíces) pies/cornisa (y la exterioridad de la cabeza) salto al vacío.  IV La cornisa continuo desencanto. V Bailo con los muertos empilchados en la noche de navidad. VI Sólo se vive una vez. No sólo se crece una vez. VII  REITERAMOS: Codo a codo compartiendo sanguchitos. Todos locos  igual hablamos  al tiempo  que nos masticamos  los brazos  al unísono. VIII Crecimiento cíclico la cornisa. IX Breathe...

Vaginal

Mensis Una noche inmensa en el día del padre de todos los hombres, atormentada yo, hija de la sexuada virgen, decidí internarme frente a su siempre impuro llamado, bajo las transparentes aguas de mi lluvia artificial. Yo, su siempre adorada hija -sexual, rebelde, malquerida por el padrastro-, me vine a parir el dolor y la sangre a los húmedos azulejos de  mi casa pequeña, para gozar mi condición. El desgarro del parto se sentía en las paredes del bajovientre como los rasguños   odiosos de dos manitos mínimas, que para nada me querían. Por debajo como buscando el aire surgía el finito hijito de sangre que  encontraba no obstante el agua y con ira frente al suplicio  yo lo veía mientras,  no nacer.  En la mente  como madre  de otro  no nacido impura,  asesina  y mujer acaricié primero  mi pecho  y con la voz bonachona  del Señor priv...

Los labios dicen que

Perdonnenos si somos tan hermosas que les provocamos el suicidio o el homicidio o el femicidio o el abuso y esas cosas. Perdonnenos si con estas curvas de diosas en tierra les provocamos la pérdida de control y los reducimos -sus bellos autos su magistral creación masculina- a inútiles cenizas. Perdónnenos el no poder haber inventado el auto o la pólvora o las bombillas de luz o las apestosas bombas nucleares o la guitarra eléctrica o la arquitectura la matematica la ingeniería filosofía o arte ¡o el universo mismo! a causa de estar tan estúpida y encorsetadamente MA RA VI LLA DAS con los productos de limpieza que tan magistralmente inventaron para nosotras.  ¡GRACIAS! Perdónnenos por distraerlos, por ser la causa del mal en el mundo, por generar en ustedes el terror perverso de pensar que unos seres tan endemoniadamente hermosos tal vez quizás también libres pudieran ser celestialmente inteligentes. Perdónnenos por el interminable t...

Perversión en la sonrisa.

En el transcurso de mis dedos ácidos encebollados y mis ojos ardientes del llanto químico lo feliz me envuelve el cuerpo entero. Con sus manos alza los músculos siempre celosos de mis mejillas y asoman apenas tímidos, los dientes. Afuera es la sonrisa radiante. En el curso de mi danza feliz solloza la soledad en el pecho duro. Los ojos brillan sonríen pero los dientes no aparecen. Quién no ansiaría apenas un suavecito abrazo en la cintura desolada. Un beso dentado sobre la yugular ya encarneviva. Un erotismo perverso y asesino.

Tanteos.

Querido, querido: quería olvidarme de mí en mi cuerpo (ya evaporado por la danza sexuada) durando los no pensamientos durando las piernas tambaleantes durando el suelo rígido durando los pájaros sin cabeza durando la humedad en el espacio durando los grillos en la humedad durando mis órganos aplastados dentro de algún libro. Esa noche.

Acabarser.

Hay una mano que es árbol y roza mi infinitud con amor. En las horas oscuras los dedos que cuidan de mi curso -y sus uñas- se hunden en la vastedad. Y no creo yo pertenecer a ese océano cuyas aguas abismales me arrastran los pensamientos que allí dentro empobrecen; pero entre las ramas hay una lengua, que es lluvia y romance, que me humedece el oído con su inconfundible vapor... Y jamás quisiera yo llegar conocerla, pues en el desconocimiento su humedad se hace música, y en su música interminable mi infinitud se termina.