Ir al contenido principal

Sanamiento.



Nos olvidamos
niños
a veces
como siempre

Olvidamos que somos
tan niños
con la fragilidad de los órganos en desarrollo
y de la mente boba

Nos avergüenza lloriquear
por la paz de la leche materna

Por el calor y la suavidad del pezón izquierdo

Olvidamos
si miramos todo desde abajo
y con miedo

Y con las ganas de niño de tironear
el pantalón del dios que nos toma la mano para cruzar la calle

----------------------------------------------------------------------

Empujamos el recuerdo y la necesidad
con la planta del pie,
hacia abajo
y lo enterramos a pesar de la sangre y el llanto.

A pesar de los gritos de ahogo.
La ayuda nos avergüenza.

Nos atemoriza que nos pisoteen la cabeza del crecimiento
y nos enterramos por dentro hasta olvidar-
nos.

Nos falsoprotege la autodefensa
y nos creemos sanos.

-Nos- sana la leche de los demás,
¿y mejor olvidar
a que nos sanen?


Comentarios

Entradas populares de este blog

Sola

  Me gusta una solera de los '90 que era de mamá o porque era de mamá Usarla en enero en enero cuando a la noche se pone fresquito y la tela no se me pega a la piel y se sienten como frescas las flores medio desprendidas del vestido medio idas al trago Hay un segundo aire en el roce del ruedo sobre los tobillos el estampado no se renueva y toda la vida es el mismo enero aplastado en la espalda sola que a veces parece diferente
Veíamos a Cobain destrozado y me daba los besos más sinceros en el suelo sin sombras que nos arrastraran los pensamientos. Llamábamos los sonidos y el olor a los sueños de triunfar con las tripas en una ciudad tal vez inventada, apretando los párpados, fuerte, aferrados al instinto. Desde el piso frío igual que a los 13 me elevaba la imaginación y la vida, sin importarme llegar al final deformada y con los párpados grisáceos y sola como empecé. Como si fuera parte del sueño también el meter la llave en la cerradura mojándome con la lengua el labio superior para no despertar a nadie o volver con los pelos revueltos sin un poquito de vergüenza porque nunca a nadie una boca le puso tan cerca de la nariz la incertidumbre, hasta el punto de poder oler el futuro en el propio aliento excitado.

Homogeneísmo

3 Que la tibieza me cubra del sol aunque esté mojada. Vamos, que odio sentir como mi piel se derrite y se funde con la carne. Reventándose las venas: Miro, siento. Pero ella se siente purificada. Que el dolor me cubra del fuego. Vamos, que me encanta arder y ella odia sentir- se pura. 4 ¿No ves acaso mis deseos de ser? Qué no debo hacer para no ser tuya... Tanto, como para no ser mía.  Que ahora acabo de abrirme paso entre el ardor de sus sesos muertos... ¿No ves?  O que acaso mis deseos de ser no son demasiado como desear permitirme, incluso, estar dentro  de mí . ¿No ves?  ¿No ves acaso mis deseos de ser, aún cuando la sombra del árbol la abraza mientras busca su cuerpo en el aire?  ¿No la ves acaso? Auxiliándose, orgullosa. Y rasguñándose con las uñas sucias de enigma;  ya empiezo a ver su carne roja, y el dolor rojo de la sangre incolora que aflora de mí. ...