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Invertir la posesión

Yo sé saber cuando una persona tiene un gato. Generalmente conviven entre los patilludos de lentes mientras que, en las mujeres, los veo a través del color en sus pinturas de labios: muy fucsia un gato negro, entre fucsia y rosado gato blanco o siamés, de rojo a bordó gato gris o rubio. Rescato imaginar cada gato arrullado entre los pies de sus dueños ofreciendo calorcito y pelos en el acolchado.
También sé saber cuando un gato tiene una persona. Generalmente, acá logro desempolvar algún lector. Los lectores se de(s)velan a través de los gatos. Ellos pueden no ser de raza ni tener alta alcurnia pero su sangre siempre fluye caliente, siempre logran proveer de pintoresca información al cerebro. Se amoldan como los pulpos, son escurridizos e inquietos.
Se enrolla el gato.
Se cierra el libro.

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Sola

  Me gusta una solera de los '90 que era de mamá o porque era de mamá Usarla en enero en enero cuando a la noche se pone fresquito y la tela no se me pega a la piel y se sienten como frescas las flores medio desprendidas del vestido medio idas al trago Hay un segundo aire en el roce del ruedo sobre los tobillos el estampado no se renueva y toda la vida es el mismo enero aplastado en la espalda sola que a veces parece diferente
Veíamos a Cobain destrozado y me daba los besos más sinceros en el suelo sin sombras que nos arrastraran los pensamientos. Llamábamos los sonidos y el olor a los sueños de triunfar con las tripas en una ciudad tal vez inventada, apretando los párpados, fuerte, aferrados al instinto. Desde el piso frío igual que a los 13 me elevaba la imaginación y la vida, sin importarme llegar al final deformada y con los párpados grisáceos y sola como empecé. Como si fuera parte del sueño también el meter la llave en la cerradura mojándome con la lengua el labio superior para no despertar a nadie o volver con los pelos revueltos sin un poquito de vergüenza porque nunca a nadie una boca le puso tan cerca de la nariz la incertidumbre, hasta el punto de poder oler el futuro en el propio aliento excitado.

Homogeneísmo

3 Que la tibieza me cubra del sol aunque esté mojada. Vamos, que odio sentir como mi piel se derrite y se funde con la carne. Reventándose las venas: Miro, siento. Pero ella se siente purificada. Que el dolor me cubra del fuego. Vamos, que me encanta arder y ella odia sentir- se pura. 4 ¿No ves acaso mis deseos de ser? Qué no debo hacer para no ser tuya... Tanto, como para no ser mía.  Que ahora acabo de abrirme paso entre el ardor de sus sesos muertos... ¿No ves?  O que acaso mis deseos de ser no son demasiado como desear permitirme, incluso, estar dentro  de mí . ¿No ves?  ¿No ves acaso mis deseos de ser, aún cuando la sombra del árbol la abraza mientras busca su cuerpo en el aire?  ¿No la ves acaso? Auxiliándose, orgullosa. Y rasguñándose con las uñas sucias de enigma;  ya empiezo a ver su carne roja, y el dolor rojo de la sangre incolora que aflora de mí. ...