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Dismorfo.

Los segundos esos en que
las cosas comienzan
a disipar
se...
Casi espiritualmente son
las cosas,
todas las cosas.
Disipadas.

Más a menudo,
muy a menudo,
el hormiguear y la disipación y la turbación y los gritos
empujan segundos mesas sillas cosas y algos... Les digo:

- ...o somos todos espíritu o somos materia. Che! - Les digo!
- espíritu espíritu! - materia materia! - Votan con el índice unos
y los otros se quedan pensando en la disipación que con la votación quedó relegada:

- Y... Y las... Y las Ocasiones?
Que no son segundos sino
bolas/cuadrados/triángulos/rectángulos/octógonos
y que no deberían tener forma porque no son de
ojos morfos? Sino de
percepciones blanquecinas? Amorfas?
Digamos?

- Digamos
que más a menudo, muy a menudo
en las ocasiones hormigueantes
el sonido apuñala también; confiadito como si su penetración fuera de hierro caliente
a través del oído, el oído, el oído, el oído, el cerebro;
viste... Y sin embargo está demasiado poco hierro para
el espectro que es pinchado muy dentro y

que no comprende a los demasiadospocoshierros y
por eso desesperado se sale fuera muy fuera en aullidos de yo, y
trepa la pared casi en un segundo y,
se va aíno después a través del techo y,
seguro allá muy arriba lo atropella algún avión y,
después de morir su cadaver se va lejos incrustrado en el parabrisas.
Digamos... -   Y así mientras empiezan a sucederse

los segundos esos en que
las cosas comienzan
a conformar
se...
Y casi todo, todo corpóreo
son los
todos:

las paredes los techos los aviones y las formas geométricas, los yo
que se vuelven con tanto sueñito
a adentrársemes
a acurrucársemes en algún huequito tibiecito de carne y
a dormírseses finalmente profunditos... Así :)
en las tetas apañantes de mi maternidad.


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Sola

  Me gusta una solera de los '90 que era de mamá o porque era de mamá Usarla en enero en enero cuando a la noche se pone fresquito y la tela no se me pega a la piel y se sienten como frescas las flores medio desprendidas del vestido medio idas al trago Hay un segundo aire en el roce del ruedo sobre los tobillos el estampado no se renueva y toda la vida es el mismo enero aplastado en la espalda sola que a veces parece diferente
Veíamos a Cobain destrozado y me daba los besos más sinceros en el suelo sin sombras que nos arrastraran los pensamientos. Llamábamos los sonidos y el olor a los sueños de triunfar con las tripas en una ciudad tal vez inventada, apretando los párpados, fuerte, aferrados al instinto. Desde el piso frío igual que a los 13 me elevaba la imaginación y la vida, sin importarme llegar al final deformada y con los párpados grisáceos y sola como empecé. Como si fuera parte del sueño también el meter la llave en la cerradura mojándome con la lengua el labio superior para no despertar a nadie o volver con los pelos revueltos sin un poquito de vergüenza porque nunca a nadie una boca le puso tan cerca de la nariz la incertidumbre, hasta el punto de poder oler el futuro en el propio aliento excitado.

Entonces prefiero callar

y no es que no tenga palabras,  n o quiero elegir la insatisfacción  de lo dicho.  El libertinaje  de lo dicho.  Porque toda la quietud  en la lengua  es el reparo.  En la boca o la garganta tibia labilidad tierno regocijo siempre silencio.