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- Arte es el principio solitario en el símbolo de A y es arte para siempre en lo continuo de B, para... - ¿Barte? - Besarte.

Perspectiva.

Antes, acostada mientras disfrutaba ver trabajar de cerca a las hormigas, allá, te sonreía con ternura. Y eso que algunas llegaban a picarla. Pero sólo una parte de su dedo. Cuando no quería estar, se iba con las hormigas, en filita, a llevar minúsculas migas de pan. Alzaba la cabeza caliente del sol y te miraba con amor. Tan gigante, vos. Una admirable criatura. Antes, creo que ni ojos tenía pero te acariciaban sus pestañas, de lejos con dulzura. Quería ser minúscula aunque tu dedo la aplastase. Allá abajo. Ella te amaba. Y podía irse con las hormigas y hablar con la voz agudísima de pequeñez. Ahora no te ama.            No tengas la sonrisa                             la mirada                             las pestañas.            No te ama. Nunca va a ser hormiga otr...

S-i-m-p-l-e-s.

Hoy ella me tocó el hombro y me dijo que la escuche. Hoy no hubo susurro dorado de aroma divino. Que no se te cuelen las oraciones al entendimiento. Hoy, cuando leas esto, pensá sólo en leer                                   esto.

Marino.

Te vi asustado por el agua de tu lluvia y quise perfumarte de azul, disfrutaras de las gotas de tu pecho endurecido. Te vi y tu lluvia te asustaba, y te dolía como el agua te quemaba por dentro hasta las uñas de los pies que ante la pesadez temblaban. El perfume azul te envolvía de frescura inmensa, por fuera te rozaba la carne pero en tu nariz perdía el color. Y te envolvía otra vez de azul, el perfume que yo soplaba, y en tu nariz la vida azul perdía. Y tu lluvia perdías a su vez con temor ciego tan tuyo. Y dejaba de gotearte el dolor, para siempre. Y mi perfume, para tu nariz, sin color, sin fresca lluvia; perenne.

Un solcito para mí quería.

No me preguntes "quién sos", no, ya no, no lo vuelvas... La rubiecita se mezcla con el sol en el cielo y hay dos soles y la sonrisa se le mezcla con los soles y ahí son tres, solcitos, hermosos solcitos altos y después puntitos, sólo puntitos, brillantes y vos abajo preguntándome quién soy y yo mirando la rubiecilla feliz las pequeñas rubiecillas felices y altas. Brillitos agudos. -Álcenme, álcenme solcitos! -Quién sos? Quién sos? -Álcenme! - Quién sos? Vos, quién? No te quería matar, yo, no te quería, quería un solcito. Un puntito, uno...  Para mí.

Pertenencias.

Ya ni pertenezco. El tiempo, estoy por allá con él no nos pertenecemos el uno del otro porque somos tiempo. Minúsculos gigantes en allá  aespaciales aexistenciales. No pertenezco ni yo ni ella ni la otra, ninguna de nosotras porque estamos allá con el tiempo. Hechas pequeñas partículas de yos. No pertenezco y ya quisiera ser el amor que fui yo misma y todas nosotras. Ser el amor y no ya el tiempo, y no ya no serme, ni a mí ni a las otras. Ser el amor y encontrarme, buscar con mi mano la otra. Y hallarla. Y no querer nada más. Y ella tampoco. No pertenezco ni al tiempo que fue amor desmedido atrás. El amor no me merece. No existen ya mis dedos enlazados a los otros que me hallaban. Ya no me pertenezco hallada. Ni perdida siquiera en el tiempo que se nos burla mientras flotamos en él. En la velocidad que ni brisa roza a las manos que necesitan de algo tanto...