Naturaleza existís de mí a los pensamientos que te bañan de deseo. Naturaleza ya no sos corriente de mis neuronas eléctricas: Amo que me abraces el alma, amo embebecerme de tu aire puro. Abrirte y que te merezcas más que un patético lugar en mi juicio. Que dependa de mí. De cada uno de mis yo, esos que se esparcen al universo. Después de todo amo sudar a verte, y que averdes el abismo de mis ojos al espíritu. Que me frenes el anhelo irreal de serme lógica, y el desconcierto ilógico de serme real. Naturaleza ornamentame de percepción. Naturaleza enviciame de memoria hasta la próxima poiesis. Eimí.